LA PELICULA ERENDIRA IKIKUNARI
Hucha mítetixapquia escacsi hupiringa, máteru cuiripuecha. Atahpiticha encacsi tyámu xucuparhapca ca engacsi cacapequa úquaaca imaechani engancsi cuahpequarhenga.
Nos habían hablado de los intrusos: Guerreros temibles cubiertos de hierro que bajaron del cielo y mataron a todos los que se les enfrentaron.
Ma cuiripuhcu no cherheaspti. Yurhistsquiri ma enga naneni, hamemquia Eréndira arhicurhispti...
La única que no les temió fue una jovencita, apenas mujer: Su nombre era Eréndira…
ERENDIRA IKIKUNARI es una película de acción sobre la conquista de México por los europeos en el siglo XVI. Trata de una joven indígena que robó un caballo a los españoles y lo montó en la guerra, en defensa de su gente. Una muchacha excepcional, que ante la invasión de su tierra mostró un valor y una entereza asombrosas. Una mujer guerrera, que luchó por alcanzar la dignidad y el respeto que su gente sólo concedía a los hombres. Situación que por desgracia sigue siendo muy común hoy en día.
Es una leyenda similar a la de Juana de Arco, con elementos de tragedia, como la lucha fratricida por el poder dentro de un grupo familiar, sumido en un caos apocalíptico.
La trama está basada en dos fuentes del siglo XVI, la Leyenda de la Princesa Eréndira, que robó el caballo a los conquistadores, y el códice LA RELACION DE MICHOACAN, que narra la historia del pueblo purépecha, desde la época precolombina hasta la llegada de los europeos. Los dos relatos se complementan mutuamente, aunque presentan imágenes opuestas de la conquista, ya que la RELACION es la visión oficial, escrita por los vencedores, y la Leyenda fue transmitida por la tradición oral, único libro de historia de los pueblos vencidos.
La historia la cuenta la voz de un viejo indígena, a través del texto y dibujos de un códice. La película combina los dibujos de la RELACION DE MICHOACAN con acción en vivo, estableciendo un estilo formal que recrea el concepto indígena de lo épico y permite la presentación de un mito, haciendo creíble un mundo que no podemos reconstruir.
Los diálogos están hablados en purhépecha, español del siglo XVI y latín. Para que el idioma puréhpecha fuera usado de manera natural en el proyecto, los actores fueron en su mayoría indígenas auténticos. Dado que era la primera vez que muchos de ellos actuaban, se ensayó intensivamente durante las ocho semanas previas al rodaje. Para el papel de Eréndira, quisimos romper con la imagen de las heroínas masculinizadas y sobrehumanas a las que nos ha acostumbrado el cine norteamericano.
La música fue creada a partir de las grabaciones de sonido de las escenas. Se usaron voces humanas, ruidos naturales, caracoles y tambores para construir digitalmente la música, esto le dio a la película un aire especial, pues todo el sonido, música e imagen surgió de la misma fuente.
La mayor parte del ERENDIRA, IKIKUNARI se grabó en cine digital con tres cámaras simultáneas, una de alta definición (HD) y dos miniDV. Otra parte se filmó con dos cámaras de cine de S16 mm. Esto hizo posible la mezcla de gráficos y acción real en forma de collage, lo que aproximó la forma de la película a la estética de los códices precolombinos. La película se imprimió en negativo de 35 mm a través de un proceso data to film.